Jesús que ha creado el cielo y la
tierra con todo lo que contienen, y el mar con todo lo que guarda, la ha
colocado por encima de todas las cosas. La Reina del Cielo está siempre en la presencia del
Trono del Altísimo. La grandeza de su Nombre no es menor que la altura del
Cielo sobre la tierra. El mundo entero debe arrodillarse ante Ella, que lleva
el Nombre Sagrado: MADRE DE DIOS.
Es una Obra Maestra de Dios, ¡Oh MARÍA,
REINA Y SEÑORA DE TODO LO CREADO
sublime Obra Maestra de Jahvé!
¡Esposa del Espíritu Santo! ¡Radiante Tabernáculo del Hijo de Dios vivo! ¡Su
Corazón, bienamado de la
Bienamada (Trinidad), es Uno con el Suyo! Su Corazón
adorable, es el Trono del Hijo en el que ha sido honrado.
¿Cómo puede nadie ofender a la Madre de Dios, revestida de
virtudes, que siempre está en la
Presencia del Altísimo y que , a la vez, está siempre cerca
de los que la invocan?.
Cristo, el Señor de todo, ha
colocado a su Madre en su Sagrado Corazón y la ha nombrado Reina de Cielos y
Tierra .El Espíritu Santo con el Padre y el Hijo, dijo: María, Llena de gracia,
Nosotros estamos Contigo.. Y, Cristo desde la Cruz, nos la dejó como Madre y desde entonces nos
protege como las madres protegen a sus hijos. Ella, deja paralizados de espanto
a los demonios y nos invita a desprendernos de las normas de este mundo y
buscar a Jesús para que nos conduzca al Cielo.

La Virgen María siempre será la anunciadora del Reino de los Cielos, siempre mostrándonos a Jesús como nuestro Salvador. Ante Ella se arrodilla toda alma humilde, porque nos dió un Sí, muy grande.
ResponderEliminarEspero que tu rodilla mejore, yo más o menos sigo igual, hay días de todo.Gracias
Te dejo un gran abrazo.