sábado, 10 de octubre de 2015

FIESTA DE LA HISPANIDAD





El próximo lunes, 12 de octubre, celebramos el día de la VIRGEN DEL Pilar, Patrona de la Hispanidad. Cuenta la tradición tal como la recogen los documentos del siglo XIII que se conservan en la Catedral de Zaragoza, que por el año 40 de nuestra era, el Apóstol Santiago el Mayor estaba predicando en España. Encontrándose, en la noche del 2 de Enero de dicho año 40, junto al río Ebro, vio aparecer a la Virgen, la Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol;. Ella, la Madre de Jesús, le pidió al Apóstol Santiago que le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar de mármol sobre el que aparecía de pie, y le afirmó al Apóstol que este lugar permanecerá hasta el fin de los tiempos para que, Dios obre portentos y maravillas por su intercesión con cuántos, en sus necesidades, imploren la mediación de la Virgen. María, es Madre  y se erige como pilar, consuelo y sustento en nuestras preocupaciones. María, con su ejemplo de Discípula y de mujer creyente nos transmite sus seguridades y su fuerza

Cuando los cristianos nos acercamos a María y, dócilmente, nos dejamos guiar por Ella con la seguridad de que Cristo no puede desatender nuestras peticiones que le presenta su Madre; María se erige como pilar, consuelo y sustento en los desvelos de sus hijos.. No hay una intercesión mejor y más directa que la de nuestra Madre en cualquiera de sus advocaciones.

jueves, 8 de octubre de 2015

LA VIRGEN DEL ROSARIO










7 DE OCTUBRE

La fiesta de hoy fue instituida por el Papa  Pío V  en acción de gracias por las grandes victorias obtenidas por los cristianos mediante el Rosario de María.

El rosario nos sitúa ante los momentos  importantes de la vida de Jesús. El recitado letánico del Ave María ya se conocía como salterio alternativo de los Salmos. San Pedro Mártir que murió en 1252, inició las cofradías marianas;  Alán de Rupe en 1478 comentó el Rosario de la Virgen María; Alberto de Castelló, lo estructuró en el 1521; el Papa Pío V lo consagró y, después de la victoria de Lepanto, el año 1571 implantó la Fiesta. Desde entonces, muchas familias han fortalecido la fe con el Rosario.

El Rosario, dividido en cuatro partes de cinco misterios cada una, es una meditación evangélica hecha con María, imitando su actitud frente a cuanto veía y oía de su Hijo: Ella guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”(Lc,2-19). La primera palabra que oyó sobre Jesús fue la del Ángel:”Vas a concebir en el sen y vas a dar a luz un hijo, a  quién pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, (Lc 1,31. En los momentos oscuros, que fueron muchos: las dudas de José, la pobreza extrema de Belén, el miedo a Herodes, la Huída a Egipto y muchos más, la Virgen recordaba y meditaba  estas palabras: Jesús es el Hijo de Dios; los hombres pueden perseguirlo y darle muerte; aunque, al final triunfará : “su Reino no tendrá fin. María habrá recordado jubilosa el saludo de su prima Isabel que, iluminada por el Espíritu Santo, la reconoció como la Madre del Salvador; recordará María el nacimiento de Jesús , celebrado y animado con luces celestiales  en presencia de los ángeles que le cantaban al Niño, la llegada de los pastores, la llegada de los Reyes Magos. Todos estos hechos consignados en los Evangelios, la propia María  los narró a los primeros discípulos y en particular a Lucas, el evangelista de la infancia de Jesús.. Otra palabra que jamás olvidaría  es la de Simeón con la profecía de los sufrimientos del Niño hecho “signo de contradicción” y de la espada que traspasaría el corazón de madre., (Lc2,34)

En los misterios dolorosos y gozosos del Rosario, no siempre está presente María, pero su presencia no puede faltar nunca, dada la participación intensa que siempre tuvo en las vicisitudes de su Hijo. Pero, la Virgen, ocupa un primer plano en el Calvario y en el Cenáculo. Ella es informada por los discípulos de los primeros acontecimientos de la Pasión de Jesús- su Agonía en Getsemaní, la flagelación, su coronación de espinas- María llega al lugar de la Crucifixión. Aquí,  la pasión del Hijo se une a la de la Madre: al pie de la Cruz, unida a su divino Hijo moribundo, se lo ofrece y se ofrece a SÍ misma al Padre. Ahora está sola , con el corazón hecho pedazos, acoge a su Hijo muerto entre sus brazos y lo deposita en el sepulcro. Su fe no vacila. Jesús es Hijo del Altísimo y no puede quedarse en el poder de la Muerte. Al alba cuando llegan las primeras noticias de la Resurrección , María no tiene dudas, como tampoco duda de la Ascensión al cielo. Sola, se queda en el Cenáculo  con los discípulos, en Oración , esperando el Paráclito. Ella estimula su Oración, aviva su fe y les recuerda las enseñanzas de su Hijo

Este es el camino que el Rosario ayuda a recorrer con María y que nos permite contemplar los grandes misterios de Cristo: Encarnación, Pasión, y Resurrección. Nadie como su Madre puede revelarnos su inteligencia..

Madre, honrarte como tú mereces , no nos es posible, pero acepta  nuestro afecto en forma de Ave María. AMÉN.