El Corazón de Jesús en el
Sagrario nos mira. Nos mira siempre.
Nos mira a todos, como si cada
uno de nosotros fuera su único hijo.¿Por qué nos mira? Porque nos quiere, nos
quiere como una madre. Como la madre que se pasa horas, sin hablar y casi sin
respirar, contemplando a su pequeño hijo mientras duerme…Si le preguntamos que
hace, nos responderá: miro a mi hijo…¿Por qué? Porque lo quiere con toda su
alma y su cariño le impide cansarse de mirarlo. Las mamás son criaturas, su
amor es muy limitado. Las madres no tienen un amor omnipotente. No pueden
seguir a sus hijos a todas partes para poder protegerlos. Pero el Corazón de
Jesús nos quiere, es decir, me quiere a mí y a cada uno con un cariño tan
grande como su poder y, su poder ¡es ilimitado! ¡Me ama con un amor
omnipotente! Él me sigue a todas partes con su mirada, cómo me seguiría mi
madre si pudiera
Hermano, quédate un poquito
reflex
ionando: El Corazón de Jesús está siempre mirándonos…
