APÁRTATE, SATANÁS…
“De nuevo lo llevó el diablo a un
monte muy alto…Entonces Jesús le respondió: ¡Apártate, Satanás..! Lo leímos en el Evangelio de la Misa del primer Domingo de
Cuaresma.
El Demonio existe. La Biblia habla de él desde el
Génesis al Apocalipsis. Hay quien piensa
que el mal que existe es una imperfección del mundo, sin embargo, la historia
de los hombres continuamente ha estado
marcada por la influencia del diablo. Hay rasgos presentes en nuestros días de tal
envergadura, de tal malicia que no se explican sin el concurso del maligno. El
Demonio, de muchas formas causa estragos en la Humanidad. A lo largo de la Historia, el hombre libró duras batallas contra el poder del mal
que se inició en los orígenes del mundo y durará, como dijo el Señor, hasta el último día, es
decir, hasta la segunda venida de Jesús. Su actuación es misteriosa, real y
eficaz. Desde los primeros siglos, los hombres
conocieron su actividad diabólica. Jesucristo nos ha liberado del poder
de Satanás. Por su Obra redentora, el Demonio sólo puede hacer daño
a quienes se acerquen a él voluntariamente, haciendo el mal y alejándose
de Dios. Jesús nos protege y no permite que seamos tentados por encima de
nuestras fuerzas. El diablo tentará al hombre de mil maneras para conseguir que
viole los preceptos divinos , oscurecerá poco a poco el corazón y la mente de
aquellas almas más comprometidas para que le sirvan a él como si fuera el verdadero Dios. El Señor
nos ha dado los medios para vencer en todas las tentaciones. Nadie tiene
necesidad de pecar. No dejemos de reflexionar en estos días cuaresmales el
significado de todo esto. Además, Dios nos ha puesto un Ángel Custodio para que
nos proteja. En caso de ser tentados, acudimos a nuestro ángel que nos librará
de las asechanzas diabólicas y nos
ayudará con santas inspiraciones.
El Demonio es un ser personal,
real y concreto, de naturaleza espiritual e invisible, que por su pecado se
apartó de Dios para siempre, creado por
Dios naturalmente bueno, pero por sí mismo se volvió malo. Es el padre de la
mentira, del pecado, de la discordia, de la desgracia, del odio,, de lo absurdo
y malo que hay en la tierra. Es la serpiente
que trae la muerte al mundo, el enemigo que siembra el mal en el corazón
del hombre, y es al único que tenemos que temer si no estamos cerca de Dios;
porque su único fin en el mundo, al que todavía no ha renunciado, es nuestra
perdición.
El Demonio no puede forzar
nuestra libertad para inclinarla hacia el mal, no puede seducir a nadie, sólo
al que le preste el consentimiento de su voluntad. El Demonio sólo puede
ofrecer bienes falsos que se convierten en
soledad y amargura.. Fuera de Dios no puede haber felicidad, sólo oscuridad, vacío y la
mayor de todas las tristezas. El poder del Demonio es limitado; también él está
bajo el dominio y la soberanía de Dios, que es el único Señor del Universo.
Cristo es el verdadero vencedor del Demonio
El Señor nos ha dejado muchos
medios para derrotar al enemigo: Oración, mortificación, frecuente recepción de
la sagrada Eucaristía, la
Confesión frecuente, el amor a la Virgen y a los hermanos. La Virgen nos protege como Madre; co Ella estamos siempre seguros. Y, el
uso del agua bendita es una protección segura contra el influjo del diablo.
Tenemos que reconocer que somos
pecadores, que necesitamos purificarnos; pero podemos llenarnos de aliento
porque la gracia del Señor no nos faltará.
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