martes, 16 de febrero de 2016

APÁRTATE, SATANÁS





APÁRTATE, SATANÁS…

“De nuevo lo llevó el diablo a un monte muy alto…Entonces Jesús le respondió: ¡Apártate, Satanás..!  Lo leímos en el Evangelio de la Misa del primer Domingo de Cuaresma.

El Demonio existe. La Biblia habla de él desde el Génesis  al Apocalipsis. Hay quien piensa que el mal que existe es una imperfección del mundo, sin embargo, la historia de los hombres  continuamente ha estado marcada por la influencia del diablo. Hay rasgos presentes en nuestros días de tal envergadura, de tal malicia que no se explican sin el concurso del maligno. El Demonio, de muchas formas causa estragos en la Humanidad. A lo largo de la Historia, el hombre  libró duras batallas contra el poder del mal que se inició en los orígenes del mundo y durará,  como dijo el Señor, hasta el último día, es decir, hasta la segunda venida de Jesús. Su actuación es misteriosa, real y eficaz. Desde los primeros siglos, los hombres  conocieron su actividad diabólica. Jesucristo nos ha liberado del poder de Satanás. Por su Obra redentora, el Demonio sólo puede  hacer daño  a quienes se acerquen a él voluntariamente, haciendo el mal y alejándose de Dios. Jesús nos protege y no permite que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas. El diablo tentará al hombre de mil maneras para conseguir que viole los preceptos divinos , oscurecerá poco a poco el corazón y la mente de aquellas almas más comprometidas para que le sirvan a  él como si fuera el verdadero Dios. El Señor nos ha dado los medios para vencer en todas las tentaciones. Nadie tiene necesidad de pecar. No dejemos de reflexionar en estos días cuaresmales el significado de todo esto. Además, Dios nos ha puesto un Ángel Custodio para que nos proteja. En caso de ser tentados, acudimos a nuestro ángel que nos librará de las asechanzas diabólicas  y nos ayudará con santas inspiraciones.

El Demonio es un ser personal, real y concreto, de naturaleza espiritual e invisible, que por su pecado se apartó de Dios para siempre,  creado por Dios naturalmente bueno, pero por sí mismo se volvió malo. Es el padre de la mentira, del pecado, de la discordia, de la desgracia, del odio,, de lo absurdo y malo que hay en la tierra. Es la serpiente  que trae la muerte al mundo, el enemigo que siembra el mal en el corazón del hombre, y es al único que tenemos que temer si no estamos cerca de Dios; porque su único fin en el mundo, al que todavía no ha renunciado, es nuestra perdición.

El Demonio no puede forzar nuestra libertad para inclinarla hacia el mal, no puede seducir a nadie, sólo al que le preste el consentimiento de su voluntad. El Demonio sólo puede ofrecer bienes falsos que se convierten en  soledad y amargura.. Fuera de Dios no puede  haber felicidad, sólo oscuridad, vacío y la mayor de todas las tristezas. El poder del Demonio es limitado; también él está bajo el dominio y la soberanía de Dios, que es el único Señor del Universo. Cristo es el verdadero vencedor del Demonio

El Señor nos ha dejado muchos medios para derrotar al enemigo: Oración, mortificación, frecuente recepción de la sagrada Eucaristía, la Confesión frecuente, el amor a la Virgen y a los hermanos. La Virgen  nos protege como  Madre; co Ella estamos siempre seguros. Y, el uso del agua bendita es una protección segura contra el influjo del diablo.

Tenemos que reconocer que somos pecadores, que necesitamos purificarnos; pero podemos llenarnos de aliento porque la gracia del Señor no nos faltará.

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