jueves, 17 de marzo de 2016

CORREDIMIR CON CRISTO



CORREDIMIR CON CRISTO


Redimir significa liberar por medio de un rescate. Redimir a un cautivo era pagar un rescate por él para devolverle su libertad.
Jesucristo dijo que “quién comete pecado es un esclavo del pecado”. Nosotros, después del pecado original, éramos esclavos del pecado y del demonio, y, de ningún modo, hubiéramos podido alcanzar el Cielo. Jesucristo perfecto Dios y perfecto Hombre pagó nuestro rescate con su Sangre, derramada en la Cruz. Pagó toda la deuda contraída por Adán y pagó toda la deuda de todos los pecados personales cometidos por los hombres, además, pagó toda la deuda de los pecados que los hombres habían de cometer hasta el fin de los tiempos. Jesucristo es nuestro Redentor. El que nos ha ganado la libertad de hijos de Dios.

Jesucristo al liberarnos del pecado, sanó la raíz de todos nuestros males y, de esta manera hizo posible la liberación integral del hombre.  Con Cristo, nuestro corazón no tiembla. Él hace que nos sintamos verdaderamente libres y fuertes ante el mal. Realmente, sólo existe un mal verdadero al que tenemos que temer y rechazar con la gracia de Dios: el pecado; porque es la esclavitud más humillante, es la única desgracia para toda la Humanidad y para cada hombre en concreto

Otros males que afectan al hombre sólo se pueden mejorar en esta vida, incluso se pueden vencer parcialmente; y, totalmente en la otra, a partir de la liberación del pecado. Más aún, los males físicos, el dolor, la enfermedad, el cansancio, si se llevan por Cristo, se convierten en verdaderos tesoros para el hombre. Jesús nos lo dijo con estas palabras:”Yo, os voy a decir cuales son los tesoros del hombre en la tierra para que no los desperdiciéis:  hambre, sed, calor, frío,dolor, deshonra, pobreza, soledad, traición, calumnia, cárcel…”

Por eso hoy debemos examinarnos, ¿consideramos el dolor,  físico o moral, como un valioso tesoro que nos une a Cristo?. ¿Hemos aprendido a santificarlo o, por el contrario, nos quejamos?  ¿Sabemos ofrecer a Dios con amor filial las pequeñas mortificaciones que surgen n a lo largo del día?

El precio que pagó Cristo por nuestro rescate fue su propia vida.. Así nos mostró la gravedad del pecado y el precio de nuestra salvación eterna. También,  quiso el Señor llegar tan lejos para demostrarnos su amor, pues nadie tiene mayor amor  que “el que da la vida por sus amigos”, porque la vida es lo más que puede dar el hombre. Esto hizo Cristo por nosotros. Quiso dar su Vida como rescate para salvarnos. Cada uno de nosotros puede decir::”El Hijo de Dios me amó y se entregó por mí”.

¿Cómo aprecio la vida de la gracia que me consiguió Cristo en la Cruz? Pongo los medios necesarios para aumentarla: sacramentos, oración, buenas obras? ¿Evito las ocasiones de pecar?¿Lucho contra la sensualidad, la pereza, la soberbia...? “Os aseguro que quién comete  pecado, es esclavo del pecado”

La Cuaresma  nos invita a estar con Jesús,  que nos recuerda que la Redención se sigue haciendo día a día. Cada vez que se celebra en el altar el sacrificio de la Cruz,  por el que se inmoló Cristo, nuestra Pascua, se realiza la obra de nuestra redención  A Cristo no lo podemos amar con amor menguado, lo tenemos que llevar grabado en el corazón.

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