Redimir significa liberar por
medio de un rescate. Redimir a un cautivo era pagar un rescate por él para
devolverle su libertad.
Jesucristo dijo que “quién comete
pecado es un esclavo del pecado”. Nosotros, después del pecado original, éramos
esclavos del pecado y del demonio, y, de ningún modo, hubiéramos podido
alcanzar el Cielo. Jesucristo perfecto Dios y perfecto Hombre pagó nuestro
rescate con su Sangre, derramada en la Cruz.
Pagó toda la deuda contraída por Adán y pagó toda la deuda de
todos los pecados personales cometidos por los hombres, además, pagó toda la
deuda de los pecados que los hombres habían de cometer hasta el fin de los
tiempos. Jesucristo es nuestro Redentor. El que nos ha ganado la libertad de
hijos de Dios.
Jesucristo al liberarnos del
pecado, sanó la raíz de todos nuestros males y, de esta manera hizo posible la
liberación integral del hombre. Con
Cristo, nuestro corazón no tiembla. Él hace que nos sintamos verdaderamente
libres y fuertes ante el mal. Realmente, sólo existe un mal verdadero al que
tenemos que temer y rechazar con la gracia de Dios: el pecado; porque es la
esclavitud más humillante, es la única desgracia para toda la Humanidad y para cada
hombre en concreto
Otros males que afectan al hombre
sólo se pueden mejorar en esta vida, incluso se pueden vencer parcialmente; y,
totalmente en la otra, a partir de la liberación del pecado. Más aún, los males
físicos, el dolor, la enfermedad, el cansancio, si se llevan por Cristo, se
convierten en verdaderos tesoros para el hombre. Jesús nos lo dijo con estas
palabras:”Yo, os voy a decir cuales son los tesoros del hombre en la tierra
para que no los desperdiciéis: hambre,
sed, calor, frío,dolor, deshonra, pobreza, soledad, traición, calumnia,
cárcel…”
Por eso hoy debemos examinarnos,
¿consideramos el dolor, físico o moral,
como un valioso tesoro que nos une a Cristo?. ¿Hemos aprendido a santificarlo
o, por el contrario, nos quejamos?
¿Sabemos ofrecer a Dios con amor filial las pequeñas mortificaciones que
surgen n a lo largo del día?
El precio que pagó Cristo por
nuestro rescate fue su propia vida.. Así nos mostró la gravedad del pecado y el
precio de nuestra salvación eterna. También,
quiso el Señor llegar tan lejos para demostrarnos su amor, pues nadie
tiene mayor amor que “el que da la vida
por sus amigos”, porque la vida es lo más que puede dar el hombre. Esto hizo
Cristo por nosotros. Quiso dar su Vida como rescate para salvarnos. Cada uno de
nosotros puede decir::”El Hijo de Dios me amó y se entregó por mí”.
¿Cómo aprecio la vida de la
gracia que me consiguió Cristo en la
Cruz? Pongo los medios necesarios para aumentarla:
sacramentos, oración, buenas obras? ¿Evito las ocasiones de pecar?¿Lucho contra
la sensualidad, la pereza, la soberbia...? “Os aseguro que quién comete pecado, es esclavo del pecado”
La Cuaresma nos invita a estar con Jesús, que nos recuerda que la Redención se sigue
haciendo día a día. Cada vez que se celebra en el altar el sacrificio de la Cruz, por el que se inmoló Cristo, nuestra Pascua,
se realiza la obra de nuestra redención
A Cristo no lo podemos amar con amor menguado, lo tenemos que llevar
grabado en el corazón.

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