LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Dia 8 de Diciembre
La fiesta de la Inmaculada encaja
perfectamente con el espíritu del Adviento: mientras la Iglesia se prepara para
recibir al Mesías, Salvador, hay que acordarse de aquella jovencita, la Purísima, que ya había
sido concebida sin pecado porque debía ser su Madre.. Después de haber
maldecido a la serpiente tentadora, el Señor dijo:” Pongo perpetua enemistad
entre ti y la mujer, y, entre tu linaje y el suyo: Éste te aplastará la
cabeza”.( Gn 3,15). Con María comienza una interminable lucha entre el linaje
de la mujer y el de la serpiente; lucha que comienza en el momento de la
concepción de la Virgen,
que por ser preservada de todo pecado, está en oposición completa a Satanás.
Esta lucha se resuelve con la victoria de la Virgen, cuando Jesús, el “linaje” de María venga
al mundo y con su Muerte en la
Cruz destruya el pecado. Así,
la vocación de María ocupa un primer plano en la historia de la
salvación de la Humanidad:
Ella es la Madre
del Redentor y su primera redimida; llena de gracia y preservada de toda
mancha, en previsión de los merecimientos de su Hijo
El privilegio de la Inmaculada no consiste
únicamente en la ausencia del pecado original, sino, mucho más en la plenitud
de su gracia; La Madre
del Salvador, que dio a luz a la
Vida misma, fue adornada por Dios con unos dones
extraordinarios para que fuera digna de ser la Madre de su Hijo. El saludo del Ángel Gabriel:
“Salve llena de gracia, el Señor está contigo”( Lc1,8) es el testimonio más
válido de la Inmaculada Concepción;
ya que , si la culpa la hubiera tocado aunque fuera un instante, el Ángel, no
hubiera podido llamarla “Llena de gracia”.
Hoy la Iglesia felicita a María con ternura filial y, con Ella, jubilosos, alabamos a Dios y le
agradecemos que la haya elegido para ser
Madre de Jesús y Madre nuestra.
ES muy difícil llegar a un diálogo fructífero con el Islam, no solo en el área política, lo importante es la religión y sus costumbres. Muchas veces al tratar con ellos, me digo: Les han hecho un lavado de celebro y no hay forma de hacerles cambiar. Yo no quiero que se hagan católicos, quiero que se sientan libres y sean unos buenos musulmanes y más humanos. Pero no van por ese camino, quieren dominar todo el mundo.
ResponderEliminarUn beso de ternura.
Sor. Cecilia