EL DIÁLOGO CON EL ISLAM.
El diálogo con el Islam es muy
difícil después de los atentados del 11de Septiembre de 2001en Manhattan. Creo
que, en los países occidentales, incluida España, ha crecido la prevención
frente a los musulmanes. Y, ellos se muestran más distantes que en el pasado.
De todas las maneras, es
absolutamente necesario que nos conozcamos
más y dialogar para buscar la respuesta a esta mutua desconfianza a fin
de ponerle una solución., porque no es de recibo que nos busquemos para lastimarnos.
Los musulmanes y los cristianos somos personas y por esta sencilla razón,
estamos llamados a convivir y a trabajar juntos a fin de conseguír un mundo mejor, más solidario y más fraterno.
Para amar el Islam habría que
empezar por conocer la complejidad y la riqueza de este mundo: El Islam nació
en Arabia en tiempos de Mahoma, entre los años 570-634 y recibió influjos del
cristianismo y del judaismo,(Iglesia e Islam, Valencia Edit. Edicep,2001). Con
un ejército muy bien entrenado los musulmanes iniciaron su expansión hacia Occidente y, en poco tiempo se hicieron
con el control de todo el norte de Africa, desde Egipto al Magreb que ,
previamente habían sido romanizados y, en parte, cristianizados. Los ricos
comerciantes de la Meca,
aunque rechazaban la doctrina de Mahoma, ante la enorme posibilidad que se les
ofrecía para vender sus productos, apoyaron la expansión.
En el siglo VIII llegaron a la
península Ibérica y destruyeron el reino visigodo;; llegaron hasta el norte
persiguiendo a los refugiados españoles que habían podido huir; aquí fueron
detenidos los ejércitos musulmanes. También lograron expandirse por Asia. Conocedores del griego y
del persa y utilizando el álgebra con la numeración india, consiguieron un
notable crecimiento de las ciencias lo que propició una cultura floreciente que
acabó en el siglo XVI tras la derrota de los ejércitos otomanos en
Viena.(1683). Aquí empezó su decadencia política pero sobre todo, cultural.
Según los análisis de un
estudioso, experto en las políticas árabes, el francés Bernard
Lewis, en vez de hacer una autocrítica de todas las carencias y de las
causas de éstas, una buena parte del mundo islámico culpó a Occidente de su
retraso científico y cultural. Esta interpretación distorsionada e injusta de
la realidad ha provocado el desarrollo de movimientos fundamentalistas que para
nada facilitan la solución de los problemas
“El Santo Concilio Vaticano II
alentó el diálogo y la colaboración con los musulmanes. El Santo Sínodo exhorta
a todos a que, olvidando lo pasado, ejerzan sinceramente la comprensión mutua,
defiendan y promuevan juntos la justicia
social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres” VAT
II. Nostra aetate, n3.
Cuando se habla de diálogo con el
Islam, hay que tener en cuenta que este diálogo no se limita al tema religioso,
sino que abarca asuntos sumamente delicados: Hay que empezar por su día de
descanso semanal; hay que contar con las interrupciones del trabajo para la
oración diaria, continuando por la legislación sobre el matrimonio y la familia,
la igualdad de la mujer, los alimentos impuros, de la forma de sacrificar a los
animales y, el fondo del problema, la capacidad de los Parlamentos para
legislar al margen del Corán y de su doctrina teocrática… Unas diferencias tan
importantes que requieren un profundo análisis y una gran apertura de miras
para conseguir unos acuerdos que permitieran una convivencia fraterna
En España no se ha llegado a
afrontar el tema en profundidad. En Francia, la Conferencia Episcopal,
celebró una Asamblea Plenaria que se celebró en Lourdes en Noviembre del 1998
En Italia se celebró una jornada
entre católicos y musulmanes el 19 de Noviembre
del 2002, “Conocerse para convivir”
Sería deseable conseguir un
diálogo interreligioso, positivo, constructivo, con todas las personas y
Comunidades de Credos diversos a fin de que todos nos conociéramos y nos
enriqueciéramos mutuamente, obedeciendo todos a la verdad y respetando la
libertad de cada uno. ¿Qué tratamos de buscar con este diálogo? No podría
ser una encerrona para anunciar el
Evangelio a los musulmanes ni para que ellos nos anuncien el Corán .
El objetivo de este diálogo solo
consiste en buscar juntos unos planteamientos éticos que pudieran ser
compartidos y que hagan posible una convivencia fraternal, como ya lo había
intentado Hans Küng porque estaba convencido de que es imposible la paz mundial
sin haber conseguido la paz religiosa y, ésta, no es posible sin un diálogo de
religiones. (Proyecto de una ética mundial, Madrid, Edit. Trotta, 1991, pág.9).
Otro objetivo consiste en crecer
juntos, fieles a los valores recibidos, profundizando cada uno en una mayor
fidelidad a su fe. A través del diálogo, los cristianos y los que no lo
son, son invitados a profundizar en las
dimensiones religiosas de su compromiso y a responder con sinceridad a la
llamada personal de Dios. Este diálogo no sólo nos ayuda a conocer y a
comprender al otro, sino que nos ha de enriquecer a todos.
A lo largo del siglo XIX, los cristianos de la Siria Otomana- Líbano, Siria,
Palestina y Jordania- y más en concreto, los Católicos Uniatas
y los Protestantes, desempeñaron un papel muy importante en el
renacimiento árabe de aquel período. (EL HASSAN BIN TALAL.El Cristianismo en el
mundo árabe. Alicante, Edit. Exmo.
Ayuntamiento, 2002)
El multiculturalismo y la
integración cultural, hacen muy difícil el debate. Dentro de la Iglesia, el
diálogo es muy pobre. El diálogo educado y
fraternal siempre es deseable, posible y productivo. Cuando se analiza
la historia de los diversos documentos en las Constituciones Lumen Gentium, Dei
Verbum y Gaudium et spes, se advierte enseguida que lo serio no es el
conflicto: lo grave es el silencio, sobre todo si nace de la desconfianza y del
miedo.
La necesidad urgente de recuperar
el diálogo, parece una evidencia.(Lección Inaugural del Curso
Académico2003-2004) Rvdo. Juan Antonio Paredes Muñoz.
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