Los fieles incorporados a la
Iglesia por el Bautismo quedan destinados a la práctica de la religión
cristiana, y, regenerados como hijos de Dios, están obligados a confesar su fe
, la que recibieron de Dios a través de la Iglesia. El Bautismo es una
consagración real, por eso el fiel queda consagrado al servicio y culto de Dios
exclusivamente. Antes de la administración del sacramento, la Iglesia, le ha
exigido la renuncia a Satanás y una profesión formal de fe, que el cristiano
debe reflejar a lo largo de su vida. Y así dar testimonio de Dios por donde
quiera que pase. Todo robustecido por el sacramento de la confirmación; el cual
vincula a los fieles a la Iglesia, más estrechamente y son enriquecidos por una
fuerza espiritual recibida del Espíritu Santo. Y, por la fidelidad a su
Bautismo y Confirmación, se hacen
capaces de ofrecerse a Sí mismos “como víctimas, vivas, santas, agradables a
Dios”, (Rm 12,1) en unión con Cristo Sacerdote y Víctima, para gloria del Padre
y salvación de los hombres.
Este BLOG es público con temas de Religión colaborando con la Virgen del Rosario en el tema de la Evangelización. Ruego que Blogger y Google favorezcan que llegue a muchos lectores. Gracias.Este BLOG es copia del primero: http://rosadeabril.-m.blogspot.com. . Yo fui pasando los archivos a fin de que lo leyeran en FACEBOOK..¿¿Se puede suprimir y publicar el primero?
martes, 20 de octubre de 2015
EL SACERDOCIO DE LOS FIELES
Vosotros sois linaje elegido,
sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido para anunciar las alabanzas de Aquél que os ha
llamado de las tinieblas a su admirable Luz” Son las palabras de San Pedro para
referirse al sentido del sacerdocio común de los fieles, los cuales, en virtud
de los sacramentos, particularmente del Bautismo y de la Confirmación, han
quedado consagrados al servicio y culto de Dios y destinados a ser sus heraldos
ante todos los hombres. El sacerdocio de los fieles se distingue del
ministerial porque no han recibido el sacramento del Orden. Ellos no tienen el
poder de consagrar la
Eucaristía, ni tampoco perdonar los pecados ni administrar
los demás sacramentos, excepto el del Bautismo en casos especiales. Los fieles,
ni siquiera pueden anunciar con autoridad la Palabra de Dios. Pero están llamados a la
participación del Sacerdocio de Cristo y, en virtud de él quedan destinados al
culto de Dios. Nos lo dice Santo Tomás, (363, 2-3). Y, San Pedro( 1 Pe,2 4-5) nos
compara a piedras vivas que formamos parte de la construcción de un edificio
espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales
agradables al Padre por mediación de Jesucristo. A esta dignidad se llega por
la participación de la vida de Cristo, al participar de su Sacerdocio, el cristiano también adopta
una actitud sacerdotal toda la vida, de manera que, cada acción suya sea digna
de ser ofrecida a Dios como víctima, como sacrificio espiritual, para rendirle
honor reconociendo su soberana majestad, no solo en nombre propio, sino también
en el nombre de todos los hombres y en unión al sacerdocio de Cristo.
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