martes, 9 de junio de 2015

CORPUS CHRISTI

El Corpus nos ofrece una oportunidad de reflexionar sobre el Don de la Eucaristía, sobre nuestra vivencia personal y comunitaria y sobre la incidencia que tiene en nuestra Comunidad. La Liturgia del día nos recuerda la Alianza que Jahvé hizo con el pueblo reunido con Moisés al pie del Sinaí. El gran aliado del pueblo santo, era el propio Dios que quiso sellar aquel pacto de fidelidad con la aspersión con la sangre de los sacrificios. Fidelidad que Dios mantiene a pesar de que, el pueblo que respondió a Moisés: “Haremos lo que dice el Señor”,tantas veces le ha sido infiel. En la Cena Pascual que Jesús celebró con los discípulos les habla de la Alianza Nueva, no solo con el Pueblo elegido, sino con todos los hombres, ya que Cristo murió por todos. La Eucaristía es el Sacramento que expresa el amor y nos hace vivir el Amor con el que somos amados, tanto los que participamos en ella como toda la Humanidad. Hemos conocido este Amor gracias a la existencia humana de Jesús, que Él quiso ”condensar “en el Pan y el Vino compartidos: SU VIDA. Este Don no está reservado para unos pocos. El Mesías ha muerto por todos los hombres y la Alianza que Jahveh hizo entonces, abarca a todas las generaciones. Nosotros participando de la Eucaristía, manifestamos nuestro agradecimiento y nuestro compromiso de que nuestra vida se asemeje cada día más a la de Jesús y que el Pueblo de Dios creyente y celebrante sea signo de la Nueva y Eterna Alianza Que la celebración de cada Eucaristía sea un signo bien elocuente del deseo del Padre de reunir a toda la Humanidad en su Casa y en su Mesa.

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