Este BLOG es público con temas de Religión colaborando con la Virgen del Rosario en el tema de la Evangelización. Ruego que Blogger y Google favorezcan que llegue a muchos lectores. Gracias.Este BLOG es copia del primero: http://rosadeabril.-m.blogspot.com. . Yo fui pasando los archivos a fin de que lo leyeran en FACEBOOK..¿¿Se puede suprimir y publicar el primero?
sábado, 11 de abril de 2015
EMAÚS
EMAÚS
Camino de Emaús, muy tristes, cabizbajos, desilusionados, van los dos amigos. Quisieran olvidar, pero no pueden. La idea de un Mesías político que debía asegurar el bienestar de Israel, les ha impedido reconocer en el Crucificado al Mesías Salvador. La imagen del profeta malogrado, al que habían seguido y al que habían visto realizar muchos milagros, se les impone todavía …¿Cómo esperar salvación de uno que ha muerto crucificado?
Un nuevo caminante se les acerca y les interpela, habla con ellos sobre lo que ha pasado en Jerusalén: Ya los profetas lo habían anunciado y el propio Jesús lo había predicho. Cleofás y su amigo lo saben; y, además, son seguidores de Jesús; ahora va con ellos, camina a su lado, le oyen porque les explica las Escrituras: “comenzando por Moisés y por todos los profetas, les fue declarando cuanto a Él se refería en todas las Escrituras”; le escuchan entusiasmados; ¡oh Dios , qué forastero más instruido!; pero todavía no creen. María Magdalena lo reconoció cuando la llamó por su nombre; a los dos discípulos no les basta ni la voz., ni el largo conversar con Él.
Y es que se puede tener al Señor muy cerca, caminar con Él y no reconocerle. Se puede tener un gran conocimiento de las Escrituras sin llegar a captar su sentido profundo que nos revela a Dios. Por eso muchos no llegan a realizar el salto entre el conocer y el creer, entre saber tantas cosas y captar la única cosa necesaria. Ni siquiera ver al Señor es suficiente para creer, si la fe no nos ilumina por dentro.
Cuando el misterioso compañero de viaje va a dejarles, los dos discípulos lo invitan a compartir sus alimentos y gozar con ellos del descanso. Más que hospitalidad y cortesía hacia el desconocido, era la necesidad de seguir en su compañía y de escuchar sus palabras que les despertaban unos sentimientos, extraordinarios en su corazón.
El divino Huésped no solo acepta la invitación sino que entra en la casa y, “puesto con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Se les abrieron los ojos y le reconocieron”. Era el gesto típico de Jesús cuando dividía el pan con sus discípulos: pero también es posible que fuera la repetición del gesto eucarístico de la Última Cena, en la cual, los dos discípulos, podían haber estado presentes. ¡OH DIOS!, PERO SI ES ÉL, JESÚS RESUCITADO!
Ya no está. ¿Dónde estás, Jesús Mesías Salvador? Está en el corazón iluminado, en un clima de oración y de intimidad; está partiendo el pan entre los pobres; está resucitando en cada hermano.
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